-Hola amiguito, ¿que haces?
-Nada wey, déjame tranquilo
-Llevas mucho tiempo ahí sentado sin hacer nada.
-Y a ti en que chingados te afecta
-Pues podríamos hacer algo de ejercicio que nos alegre el día.
Ah! entonces voy a ir a cazar una abeja y te la traigo en chinga
-¡Muy Bien!, pero,… ¿Para que quiero yo una abejita?
-Para que te la metas en el fundillo, te vayas zumbando a chingar a tu madre y me dejes tranquilo.