3:33 de la madrugada
Mis ojos se abren repentinamente a la misma hora como es costumbre despues de cada sueño; Gramiela habia estado a unos metros de mi, en esta ocasion yo estaba en la azotea de un edificio muy alto y ella desde un helicoptero plateado me gritaba con una altavoz en la mano izquierda y hacia señas con la derecha mientras se alejaban y salian de mi campo de vision, no pude ver su rostro pues me lo tapaba ese maldito megafono.
Pasa un minuto y aun puedo escuchar su voz gritandome aquellas frases que estoy seguro me tomara dias olvidar.
¡NO TE COMPROMETAS!

¡NO FIRMES NADA! 

¡TENEMOS QUE HABLAR A MI REGRESO! 

¡NOS CONVIENE!