… no puede ser un mal día, al menos no puede ser como acostumbran ser mis días, hoy pretendo, no enojarme por ninguno de tus comentarios sobre la sociedad moderna a la que creo pertenezco, no incomodarme por tus quejas sobre como los padres de hoy educamos a los hijos de hoy, tampoco me voy a molestar si quieres ponerle azúcar a tu café (en lugar de ese sustituto que dices esta rémalo).
Voy a recibir gustoso el resumen de las noticias del día que amablemente me das cada que bajo por un vaso de agua o por un café, y no habrá problema si me siento a leer en la sala e intervienes cada 3 minutos para platicar.
Tampoco te voy a echar una mirada de reproche si te comes una rebanada grande de tu pastel o si quieres ver tu canal preferido, al que siempre que llego le cambio por que a mi no me gusta, hoy vas a poder preguntarme sobre que hago todo el día sentado frente a la compu sin recibir una mirada fría y “unos asuntos “ como respuesta, y si hoy llegas a preguntar que hice te diré que escribí sobre mis propósitos para este día en el blog que probablemente nunca llegues a leer.
Y si todo sale bien mañana puede ser igual y chance me amarro un huevo y agarro valor para poder decirte todo esto que pretendo hacer, por lo pronto:
¡FELIZ CUMPLEAÑOS!