Era una noche con luna llena y al parecer en ese lugar todas las noches eran así ultimamente, pues el planeta giraba alrededor de la luna y era la tierra la que siempre tenía un lado oscuro y un lado iluminado.
Estaba con el que yo catalogo como “mi mejor amigo” en una selva pantanosa con el agua hasta la cintura, llevando con nosotros un objeto muy valioso e importante para todos los seres vivos.
Era una canica de barro negro de unos 5 centímetros de diámetro y supuestamente esa canica debería ser arrojada contra la luna justo a la media noche para regresar a la normalidad las rotaciones y traslaciones a ambos cuerpos estelares.
Y no se como chingados pero la canica había ido a parar en mi bolsillo, según mi compa en una mega peda que nos acabamos de poner un señor muy anciano nos había entregado la canica y me había dado las instrucciones, pero que yo como siempre amablemente alcoholizado lo trate de ¡PENDEJO! Así que le repitió todo de nuevo a el.
Cuando llegamos al sitio indicado era demasiado tarde, pero yo no podía caminar mas rápido con la cruda mortal que tenia encima, entonces detrás de unas columnas gigantes de chocolate que sale una mujer hechicera (bien buena) nos dio nuevas indicaciones pero antes de hacer eso tenia que comprobar que yo era el portador de la canica, teniendo relaciones con ella, yo muy sacrificado tuve que ceder a sus peticiones (ay mamcheeeeta).
¿Qué hacían ahí unas columnas gigantes de chocolate?
Teníamos que caminar en contra de la rotación para encontrar a la luna en el momento de que saliera, (el amanecer de una luna será un alunecer?) y justo en el momento en el que lográramos verla completamente, le teníamos que arrojar la canica.
Y ahí vamos, otra vez, solo que ahora YO tenia que cargar con un pinché maletón como de 50 kilos en mi espalda que según eran cosas que íbamos a necesitar al llegar, dijo la hechicera que ahora iba con nosotros.
Llegamos y… Puuuuuuta madre era la casa de mi tío, una cercana a la playa, ¿qué chingados hace mi tío aquí? ¿Se la querrá dejar caer a la hechicera de mi sueño? Total que le pedimos quebrada para alojarnos en su casa mientras esperábamos el amanecer lunar, y acepto, también le pedimos chanza para ir por unas cervezas (en casa de mi tío nunca vi a nadie tomar) y acepto solo que no hiciéramos escándalo.
Y ahí estábamos bien pedos mi compa y yo cuando se acercaba el momento de utilizar la canica para restaurar el orden de todas las cosas cuando escucho desde el cielo…

“Que bonitos ojos tienes debajo de esas dos cejas, debajo de esas dos cejas que bonitos ojos tienes”

Simoooon!!! , la malagueña salerosa en la versión que tocan al final de killBill Vol.2, esa es la canción que tengo en la alarma de mi celular a las 5 de la mañana.
Así quedo la pexhadilla de anoche, no vuelvo a tomar Ron antillano con TONICOL.