En el universo, existe una constelación estelar que forma la figura de un pantalón, y cuenta la leyenda que fue olvidado en los inicios del universo por Sanchomofines, un dios que gustaba de satisfacer las necesidades maritales de esposas de dioses que viajaban mucho.

(Cuando se es un dios y se inicia la construcción de un nuevo universo hay mucha necesidad de viajar para agarrar planetas en promoción y establecer ahí toda una industria de fe en torno a ti, o para cumplir con tus labores asignadas)

En dicha ocasión Sanchomofines estaba dando servicio a Facilomeda, queridísima esposa de Corneuz el grande, encargado de encender los soles nuevos de aquella época.

(Un “enciende-soles” se la pasa fuera de casa, en los bordes del espacio la mayor parte del tiempo, y no ganan tan bien como para pagar vuelos astrales de fin de semana, y menos si se es tan agarrado como Corneuz)

Pero resultase, que en cierta ocasión que hubo que viajar de emergencia al centro del universo para hacer unas aclaraciones de por que algunos soles de un día para otro sospechosamente tenían solo medio tanque de combustible, (y es que Conreuz era medio cabroncillo haciendo negocios con las dimensiones paralelas) Sanchomofines casi fue sorprendido.

Afortunadamente con la rapidez divina y la adrenalina de ser cachado in fraganti, salio disparado a esconderse bajo un hoyo negro en lo que pasaba un cometa que le diera raite para alejarse y no despertar las sospechas de su compadre Corneuz, pero el cometa paso tan rápido que Sanchomofines no lograba aun ponerse los pantalones, que se le cayeron en el momento de abordar el cometa veloz.

A partir de ese momento y todas las noches en el estrellado cielo de un planeta desolado donde los vientos parecieran hacerlo gemir, se pueden apreciar los pantalones olvidados de un dios que aun en estos días tiene sucursal y fieles seguidores en el planeta tierra.