El siglo, o mejor dicho el milenio pasado cuando vi la película de Matrix por primera ocasión me impacto mucho la escena donde Morfeo ofrece la pastilla azul y la pastilla roja a Neo con sus respectivas consecuencias que la mayoría conocemos (por que tuvieron que hacer secuelas), y durante mucho tiempo imagine que me contactaban una sospechosa chica sexy toda entallada en plástico mientras andaba bien pedo en el BORA BORA y me llevaba ante un wey que creyera que yo era el mero chozengüan para despertar a la humanidad de su letargo estupidifafidistico y detener el tan mentado global warming y su maléfico ayudante un tal corriente del niño.
Pues la peor distorsión alcohólica de esa escena que ha desvariado flotante por mi cerebro durante años ocurrió hace unos meses, cuando regrese de una magnifica gira por varios puntos estrategicos en la vida nocturna del puerto, mientras dejaba las llaves en su lugar volteo y miro a un Nazgul ofreciéndome un M&M rojo y uno azul, ambos con ridículas alitas y flechas de cupido y ofreciéndome la posibilidad de despertar a una noche de desenfreno sexual con mujeres (si elegía al rojo) o despertar con una cruda mortal que me impidiera articular una oración de mas de tres palabras (si elegía al azul).
Elegí con fe el M&M rojo y ¡OH FRAUDE! desperté con una pinché cruda marca diablo.

Moraleja: La cerveza pacifico es tu amiga y te protege de todo mal, pero si eres de esos borrachos incrédulos como para creer que te hablan los muñequitos de arriba de la tele, la cheve no se responsabiliza de tus actos.